Blog de elorgullohumanodelpoeta

Carta abierta a los docentes de la humanidad

Escrito por elorgullohumanodelpoeta 14-02-2018 en periodismo. Comentarios (0)

Concienciar a la población de la urgencia de introducir en las aulas la materia de sicología destinada a una psicodefensa, como esos prudentes padres que ponen a los críos a hacer artes marciales, incluso las defensivas. Básicamente el temario central debería indicar e incidir sobre las figuras de manipulación sicológica y, además, no son muchas aunque tienen mucho de artístico por lo artificial y lo espontaneo. Es un tema tan fascinante que implica la conservación de la vida y de una razonable alegría. Sí, la idea es trocar el desespero sistemático y vitalicio que tales figuras provocan en el marco de las relaciones con sicópatas y sicoputas. Y ya tenemos un conflicto porque le pondrían peros al término que curiosamente tú ya sabes, así de entrada, con mucha persuasión. Añado que unas nociones teatrales provocan el manejo del conflicto por habituación y todo eso. No me va a quedar otra que estudiar sicología para reedificar las catedrales de las almas.

No puedo resistirme a consignar el esquema básico, para ir comenzando:
Primero hay un bombardeo amoroso que satisface un deseo afectivo de la víctima que desea amigos o relaciones de cualquier tipo. El agresor identifica esta necesidad a la que llaman carencia y representa ese rol. Esta fase acaba cuando el agresor tiene la certeza de haber ganado la confianza o haber producido enamoramientos o un deseo que se piensa frustrar más o menos inmediatamente, según la crueldad y el manejo de los tiempos.

La segunda fase es propiamente la que da título a todo este asunto, la sicopática, la destructiva. Añado que las sicopatías son practicadas por gentes que no son propiamente sicópatas pero que cegados de alguna pasión como la envidia o la mera lujuria toman la decisión consciente de acabar con alguien o al menos poner todo de su parte a tan noble empresa. Sencillamente muchos no logran salir de ese pozo y rueda. Otros se quitan de en medio y otros se recuperan a medio y largo plazo por lo común, dicen, hago notar el fenómeno de la curación espontanea que especialmente sucede con el asunto de los desequilibrios mentales, basta con cambiar creencias para fulminar neurosis.

Y bien, las herramientas básicas de este accionar son, a saber:

La proyección de la maldad del agresor en la víctima. Es una apuesta casi segura. Por poca maldad, y mira que es fácil por cuestiones biológicas, que tenga la víctima sucede que ésta se ve ampliada, magnificada, alentada y finalmente comunicada a toda la comunidad para cometer el asesinato social, que por otra parte cumple un extraño y voy a decir absurdo planteamiento tribal del sacrificio, digo absurdo aunque la explicación más obvia es la sed de sangre, virtud que estimo prácticamente innata y mejor o peor disimulada y canalizada por la condición biológica de nuestros abuelos depredadores y ya se sabe cómo son las cosas del hambre.
De la citada, que sería la madre del cordero, emana el maltrato que ya sabemos va de lo físico a lo sicológico. Paradójicamente estimo más peligroso el último y se puede comparar, en duración, con una seria lesión de órganos que necesita años de curación, en los casos más dolorosos a niveles hasta estéticos.

La triangulación se maneja con tal ahínco que provoca que personas que podían considerarse liberales caigan en los celos más atroces y así tengan el placer de conocer el asunto, por si quieren repetir. Triangular es meter por sistema gente de la relación, gente que puede ni existir, se trata de crear un sentimiento de competencia imposible por las exigencias prohibitivas y letales que impone el agresor si se desea mantener una relación con el sujeto o la sujeta.
Mentira y confusión parecen ir de la mano y tengo la impresión de que el circuito cerebral sicopático que se genera en las victimas puede ser sencillamente irrompible si las manipulaciones son sencillamente ligeras y hay una clara tendencia masoquista en la víctima, que lo goza y puede que incluso se aburriese en una relación más común. Hay un fenómeno fascinante que he observado de primera mano en varios sujetos y yo mismo he experimentado. Los primeros golpes se autoniegan, si el golpe es visible puede haber denuncia de un tercero pero si el golpe es sicológico, incluso físico, y se da el caso de que la persona ya tenía una cierta tendencia a la melancolía, acabará resultando de todo ello que tendremos un cuadro de depresión profunda que amenaza con cronificar o necrosar. Añado en este bloque la duda constante, que es muy sana para la filosofía pero poco recomendable como guía vital. El asunto es crear una duda catedralicia acerca de la relación que acaba siendo contrarrestada con el fenómeno que se conoce como lealtad suicida donde la lealtad de la víctima es del ciclópeo tamaño de la crueldad del agresor, una perversión artificial y generacional que persiste como fenómeno hasta cultural. Tampoco habrá nada parecido al compromiso en los casos más extremos, prometiendo eternamente algo que no tienen para dar, sencillamente. La intimidad será administrada como una droga muy escasa creando un alto nivel de dependencia fisiológica comparable a la nicotina y los barbitúricos más adictivos y destructivos. El sexo será instrumental y administrado con frecuencia semejante, sé de casos de años de castración y a mí me tuvieron un año en dique seco, por así decir, antes de retomar un pequeño prebombardeo amoroso precedente al descarte final, que, como todo en estas relaciones, da la vuelta y es confuso. En aras de un romanticismo instrumental se puede prometer algo hasta que la muerte les junte, sólo entonces estarán cerca los amantes asimétricos, relación que place a algunos, subrayemos, ¿es aberrante?, ¿es maleducado hacer caer en un juego de roles con un alto grado de peligrosidad seguramente vital en el sentido anímico y llegar a dañar la pura homeostasis?
Casi terminamos con el cásico que llaman graciosamente con distorsiones, por la traducción supongo y que precisamente se trata de distorsionar la realidad de la víctima. Está relacionado con el punto anterior porque por lo que aparentemente, con casos de refinación, tiene de artístico el accionar sicopático, digamos que hay una coherencia en el agresor, una vez es identificado, esto es, una vez nos hemos puesto lejos y a salvo. Lo llaman “Luz de gas”, por una película que narra un ejemplo de esta treta sicológica. Y persigue la demonización mediante la acusación de peligrosidad o inutilidad y otras parejas. Se trata de expulsar del cuerpo social a la víctima. Como sea hay que decir que es un arte que se paga con mala vida y vidas.

Tenemos entonces que son a grandes rasgos estos cinco puntos referidos a los que hay que añadir la mayor o menor inteligencia y acierto en las conductas. Refieren que algunos no soportan ser descubiertos y huyen definitivamente, a otros sencillamente se la suda y harán el papel hasta el final de sus días incluso habiendo fundado un núcleo familiar que por genética y ambiente esparcirá sicópatas o elementos tristemente neuróticos por oposición necesaria dando vueltas por ahí y con capacidad de voto aunque en su casa no digan ni mú frente al agresor filial, poco debe diferir el infierno, para algunos, ya digo que otros buscan a estos ejemplares tan exóticos. Repito, dicen que hay tres por cada cien y una de ellas es hembra, a la que denomino sicoputa, sin acritud y desde el agradecimiento más alto.
Dicen que hay 3 sicópatas cada cien personas, antes o después te vas a topar con uno. De hecho, ya te los topas a diario. No todo el mundo puede caer en estas dinámicas, a poco que se tenga una pizca de amor propio la posibilidad de triunfo sicopático es proporcionalmente inversa y con tendencia a cero; son buenas noticias.

Como epílogo hay que reseñar el gran problema del asunto es un choque entre flexibles planteamientos éticos que los fanáticos tachan de heterodoxos y planteamientos morales dogmáticos que mal que bien han funcionado durante mucho tiempo y que incluyen prácticas que podemos considerar unánimemente despreciables como la ablación sexual.
Me llama la atención la anécdota que cierra el texto, una de las raíces del problema del fenómeno sicopático. Refiero al psiquiatra polaco Andrzej Łobaczewski, que junto a otro grupo de académicos siquiátricos hace un acercamiento científico al problema de mal, lo llama ponerología, una materia de estudio curiosamente ignorada. Es fama que el manuscrito original fue confiscado por estatales y no llegó a publicarse, por fortuna se hizo una copia y por cachondeo general de la historia fue enviado al Vaticano. No se recibió acuse de recibo. Para que nos hagamos una idea.

Dejo un microposprólogo: ¿Son negociables planteamientos que predican la demonización de la mitad de la población mundial?

El arquetipo de agresor que esbozo ahora es la élite de todo este grupo humano tan peculiar y que genera cantidad de problemas de salud en todos los aspectos a niveles macrosociales, interestatales. A estos se les ataca pero desde su burbuja ni lo notan y se dedican a protegerse. Por un fenómeno de traslación se culpa al resto del género masculino de todas la conductas nocivas universales; suena así con mucho peso como para ser aceptado como rueda de molino. Este puede ser reconocido casi taxonómicamente, si bien, es un tema muy peliagudo porque hay mucho sicópata en las altas esferas del poder económico, con la iglesia hemos dado. La veneración que se tributa al hombre rico es de idolatría. Los becerros son amados y funciona bien la propaganda, el aparato cultural que lo elogia con devoción perenne y machacona. Y qué porcentaje hay de sicópatas en esta población de estudio, es una de las grandes cuestiones porque los académicos siquiátricos reiteran que este es el grupo favorito de unas personas que conocen y ejercen el poder del favor. No se puede dejar de decir que en algunos casos la victima sobrevive con un referente moral más definido. El sufrimiento es el curso de humanización más óptimo para imprimir una humildad cotidiana en las almas y una paciencia que no se poseía, quien no posee esta paciencia vive en el tormento del acecho de un final sin luz. Esta paciencia, de un optimismo que a tenor de los hechos podríamos calificar de ingenuo si no fuera tan necesario para soltar un poco la tensión pretendidamente asfixiante que imponen los medios.

Una necesaria autocrítica como punto final apuntaría hacia la propia responsabilidad de haberse dejado enredar por toda esa dopamina, es un tema a tratar.


ejemplo mural es colgante



catedral del cristo amante, una filosofía ética

Escrito por elorgullohumanodelpoeta 14-02-2018 en poesía. Comentarios (0)

Catedral del cristo amante, una filosofía ética

El recinto es una muestra del arte desde el periodo arcaico hasta nuestros días.

Es medio edificio medio forma femenina. Alza una cúpula de cuarenta metros situada sobre el vientre de la mujer. La institución es el germen de una universidad de letras, artes y ciencias con clínica de adicciones adenda, donde se incluyen los adictos grafómanos y letraheridos varios.

La Sala de los Pollock está destinada a los trabajos de fin curso, fin de curso de una licenciatura de cinco años, y se realizará un trabajo de abstracción. Junto al edificio se halla una torre con forma humana a modo de coloso de metal donde por razones obvias.

Está sita en El Toboso, junto a un parque que llaman popularmente “La depuradora”, muy agradable ciertas noches de verano. Cuando abre la primavera la tierra se puebla de sapos y una noche cantan todos.

Es, en fin, una estructura necesarísima que será autofinanciada con la administración de un club privado de consumidores de fármacos donde por razones de piedad serán prioritarios los usuarios con dolencias certificadas sin menoscabo de usuarios con fines recreativos que colaboren en el funcionamiento de la institución.

En el Toboso, a 14 de febrero de 2018.


MÓVIL VOLITIVO

Escrito por elorgullohumanodelpoeta 13-02-2018 en poesía. Comentarios (0)


llave el orgullo
humano a pesar
de nosotros mismos
la llave, la clave
(cierra la herida
ay la de la vida)